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La esclerosis múltiple es considerada una enfermedad autoinmune. Se piensa que el proceso autoinmune es desencadenado por la exposición durante la infancia a antígenos virales/bacterianos que comparten secuencias de péptidos clave con la proteína de mielina (el objetivo del ataque autoinmune en la esclerosis múltiple). Se sabe desde hace mucho tiempo que la incidencia de esclerosis múltiple está correlacionada positivamente con la latitud, particularmente en poblaciones caucásicas. Sin embargo, no hay una explicación consensuada para este gradiente de latitud. El nivel de radiación ultravioleta está correlacionado negativamente con la latitud. Evidencia reciente sugiere que la ultravioleta-B es inmunosupresora, afectando particularmente la actividad de las células T y la hipersensibilidad de tipo retardado. Aquí hipotetizamos que el gradiente de latitud de la esclerosis múltiple puede reflejar la supresión diferencial inducida por ultravioleta de la actividad autoinmune, especialmente dado que el perfil autoinmune de la esclerosis múltiple se caracteriza por alteraciones de aquellas actividades relacionadas con las células T que son afectadas específicamente por la ultravioleta-B. Proponemos algunas pruebas específicas de esta hipótesis.
McMichael et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.
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