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La atención sanitaria no ha escapado a la racionalización económica experimentada en todo el mundo occidental durante la década de 1990. En Australia, la introducción de Casemix y los recortes presupuestarios que la acompañan han requerido una reestructuración importante en los hospitales. El cambio puede ser estresante, sin embargo, se propusieron un estilo consultivo, creencias que el cambio es desafiante y un buen apoyo como mediadores de los efectos negativos del cambio para las enfermeras. Este artículo presenta datos de 201 enfermeras que trabajan en tres hospitales australianos. Los resultados indican que, a pesar de los cambios por reestructuración durante los 12 meses anteriores y su alto impacto en las condiciones de los hospitales y las enfermeras, estas mantuvieron un fuerte sentido de eficacia profesional. Sin embargo, estos cambios y su impacto también predijeron el agotamiento de las enfermeras. Las enfermeras se sintieron incapaces de desafiar los cambios reales de reestructuración (unidades/camas cerradas) y vieron trabajar en contra del impacto de estos cambios (tiempo y recursos reducidos) como un desafío. Las comunicaciones de la dirección sobre los cambios se propusieron como mediadores contra el agotamiento, pero esta hipótesis no fue respaldada. Las enfermeras consideraron que la dirección había adoptado un enfoque de arriba hacia abajo y este estilo de comunicación no consultivo también predijo el agotamiento de las enfermeras. Los cambios por reestructuración, su impacto, un estilo de comunicación deficiente y el agotamiento también predijeron las intenciones de las enfermeras de renunciar; sin embargo, un sentido de profesionalismo mediaba esta intención. Se discuten las implicaciones de los hallazgos.
Kate Moore (Sat,) estudió esta cuestión.