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Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas del cambio de uso de la tierra indirecto provocado por biocombustibles basados en cultivos han tomado protagonismo en el debate sobre el papel de los biocombustibles en la política climática y la seguridad energética. Este artículo analiza estas emisiones para el etanol de maíz producido en los Estados Unidos. Incluir respuestas mediadas por el mercado y el uso de subproductos en nuestro análisis reduce la conversión de tierras agrícolas en un 72% de la tierra utilizada para la materia prima del etanol. En consecuencia, la emisión de GEI asociada estimada en nuestro marco es de 800 gramos de dióxido de carbono por megajoule (MJ); 27 gramos por MJ por año, durante 30 años de producción de etanol, o aproximadamente una cuarta parte de la única otra estimación publicada de emisiones atribuibles a cambios en el uso de la tierra indirecto. Sin embargo, 800 gramos son suficientes para cancelar los beneficios que el etanol de maíz tiene sobre el calentamiento global, limitando así su posible contribución en el contexto del Estándar de Combustibles de Bajo Carbono de California.
Hertel et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.