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El comportamiento espacial en humanos y animales incluye una amplia variedad de competencias conductuales y utiliza un gran número de señales sensoriales. Aquí estudiamos la capacidad de sujetos humanos para buscar ubicaciones, encontrar atajos y caminos novedosos, estimar distancias entre lugares recordados y dibujar mapas esquemáticos del entorno explorado; estas competencias están relacionadas con la memoria del espacio independiente de objetivos, o mapas cognitivos. La información sobre relaciones espaciales se restringió a dos tipos: una secuencia de movimiento visual generada por movimientos simulados en un laberinto virtual y las propias decisiones de movimiento del sujeto que definen el camino a través del laberinto. La información visual era local (es decir, no se proporcionaron hitos globales ni información de brújula). Otra información de posición y movimiento (vestibular o proprioceptiva) fue excluida. La cantidad de información visual proporcionada varió en cuatro condiciones experimentales. Los resultados indican que los sujetos humanos son capaces de aprender un laberinto virtual a partir de secuencias de vistas locales y movimientos. La información adquirida es local, consistiendo en posiciones reconocidas y decisiones de movimiento asociadas a ellas. Aunque se puede mostrar que asociaciones simples de este tipo están presentes en algunos sujetos, también se adquiere conocimiento configuracional más completo. Los resultados se discuten en un marco basado en la vista de la navegación y la representación del conocimiento espacial a través de un gráfico de vistas.
Gillner et al. (1998) estudiaron esta cuestión.
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