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Veinte años después de su horrifico genocidio, Ruanda se ha convertido en un modelo de desarrollo económico. Al mismo tiempo, su gobierno ha sido criticado por tácticas autoritarias y el uso de la violencia. Faltando en el debate a menudo polarizado están las conexiones entre estas dos perspectivas. Sintetizando la literatura existente sobre Ruanda a la luz de un año combinado de trabajo de campo, argumentamos que el Gobierno de Ruanda está utilizando la infraestructura de desarrollo para profundizar el poder del estado y expandir el control político. Primero identificamos las presiones históricas que han motivado al actual Frente Patriótico de Ruanda (RPF) a reimaginar el panorama político. El agitación sectaria, la rivalidad política, la inseguridad regional más amplia y la retirada de la ayuda han presionado al RPF para identificar el crecimiento como estratégico. Sin embargo, la transformación política va más allá de una priorización del crecimiento e incluye la articulación de ideologías y nuevas mentalidades, la provisión de servicios sociales e infraestructura y el reordenamiento del diseño social y físico del territorio. El crecimiento y el control social van de la mano. Como tal, la principal contribución de este documento es reunir los dos lados del debate ruandés y situar al país en una literatura sociológica más amplia sobre el desarrollo paralelo de las relaciones capitalistas y las transformaciones en el poder del estado.
Mann et al. (miércoles) estudiaron esta cuestión.