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"Déjame contarte una historia", decían repetidamente los interlocutores a la antropóloga Monika Kolodziej (en este número) cuando ella indagaba sobre las relaciones interétnicas en una provincia del noroeste de China. Kolodziej trató de entender a las personas con las que interactuó: quería saber cómo vivían y qué les importaba. No pidió historias, pero encontró que las conversaciones en el campo estaban punctuadas por ellas. No está sola en esta observación. El trabajo de campo etnográfico está a menudo lleno de historias; florece gracias a ellas. Las prácticas de contar historias son fundamentales para la socialidad y la sociabilidad en un grupo social determinado. Facilitan la comprensión social y representan sitios de negociación de identidad. Este número especial se centra en este fenómeno y se enfoca en encuentros narrativos en la etnografía y la antropología. Los etnógrafos llegan a comprender los mundos vividos de sus interlocutores al interactuar físicamente con ellos y, más recientemente, también de manera virtual. Pasan este tiempo escuchando, conversando, observando y participando. En este proceso, encuentran narrativas en diferentes situaciones y de diferentes tipos, ya sean relatos pulidos con claros comienzos y finales, historias de vida, narrativas políticas, chismes, chistes, cuentos populares, leyendas y mitos, o narrativas que surgen en la co-narración situacional, donde los participantes contribuyen con diferentes historias.
Götsch et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.