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Resumen Las acusaciones de mal comportamiento estatal en el ciberespacio están proliferando, sin embargo, este aumento en el nombramiento no ha producido evidentemente mucha vergüenza. Los estados acusados niegan uniformemente la acusación o declinan comentar, sin cambiar su comportamiento. Para los abogados internacionales, el problema se complica por la ausencia de derecho internacional en estos cargos. Los estados no están invocando el derecho internacional cuando se quejan del comportamiento de otros estados, lo que sugiere que la ley es débil, o peor aún, irrelevante, al responsabilizar a los estados por sus operaciones cibernéticas. En lugar de 'nombrar y avergonzar', introducimos y examinamos el concepto más amplio de 'acusación' como una práctica social, política y legal con diversos usos en el ciberespacio y más allá. Los acusadores deben tomar decisiones estratégicas sobre cómo enmarcar sus acusaciones, y analizamos varios elementos que los acusadores pueden manipular a su favor. Las acusaciones también tienen muchos propósitos. Pueden buscar 'nombrar y avergonzar' a un acusado para que se ajuste a ciertas expectativas de comportamiento, pero también pueden apuntar a efectos defensivos o de disuasión tanto sobre el acusado como, crucialmente, sobre terceros. Particularmente importante, las acusaciones pueden desempeñar un papel constitutivo, construyendo nuevas normas, incluido el derecho internacional consuetudinario, dentro de la comunidad internacional. En resumen, las acusaciones ofrecen a los estados y otros interesados un menú de opciones estratégicas más allá de las identificadas por la literatura existente sobre nombrar y avergonzar.
Finnemore et al. (Sáb,) estudiaron esta cuestión.