El Paradoja de Fermi cuestiona la falta de evidencia de civilizaciones extraterrestres avanzadas a pesar de la alta probabilidad estadística de su surgimiento. Las soluciones contemporáneas invocan frecuentemente "Filtros Grandes" sociológicos o autodestructivos. Este trabajo no intenta proporcionar una resolución definitiva a la Paradoja de Fermi, sino que propone un marco interpretativo restringido termodinámicamente basado en límites físicos universales. Usando el sistema Tierra-Sol como modelo de referencia, se presenta una formalización teórica y analítica para demostrar que el inevitable aumento de la luminosidad estelar restringe la ventana tecnológica de oportunidad a una fracción crítica del tiempo geológico, operando como un Filtro Grande exógeno. Después de analizar matemáticamente la inviabilidad termodinámica, cinética y térmica de un éxodo interestelar clásico a través de contenedores biosféricos masivos o naves generacionales, se formula un Modelo Matemático del Factor de Supervivencia Civilizacional (Ψ). Se postula que la resolución óptima y energéticamente favorable contra el Reloj de la Muerte Estelar no es la dispersión interestelar, sino la ingeniería astronómica a través de la migración controlada de la órbita planetaria dentro de la zona habitable en expansión. El universo permanece en silencio no debido a la autodestrucción biótica, sino porque las civilizaciones maduras optimizan sus recursos estabilizando sus sistemas domésticos, lo que hace que la expansión galáctica masiva sea altamente ineficiente.
Moisés Frutos Plaza (Wed,) estudió esta cuestión.