Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
El tratamiento moderno del cáncer de mama ofrece a muchas mujeres mejores perspectivas de cura o una supervivencia más prolongada y de buena calidad que lo que era posible en el pasado. Los avances incluyen procedimientos de diagnóstico y estadificación mejorados, cirugía oncoplástica sofisticada, técnicas de radioterapia mejoradas y terapias sistémicas dirigidas. También se ha prestado mucha más atención a la entrega de cuidados oncológicos y al acceso a enfermeras especializadas, consejeros, grupos de apoyo y servicios ofrecidos por organizaciones benéficas de cáncer de mama. Sin embargo, hay algunas preocupaciones de que estas considerables mejoras en la entrega del tratamiento y en los resultados clínicos no han conducido a beneficios similares en el bienestar psicosocial, funcional y sexual de las mujeres. El impacto que los daños iatrogénicos a largo plazo, no mortales, de tratamientos oncológicos efectivas tiene en los pacientes a menudo se pasa por alto; esto se debe en parte al énfasis que se da a los datos de seguridad reportados por los médicos en los ensayos y a la exclusión general de los resultados reportados por los pacientes (PROs). La falta de utilización de medidas PRO confiables ha significado que algunos problemas se informen menos de lo que deberían, lo que en consecuencia ha obstaculizado la investigación tan necesaria sobre intervenciones ameliorativas. Un monitoreo sistemático de los efectos secundarios que amenazan la calidad de vida permitiría la implementación temprana de intervenciones efectivas y mejoraría la supervivencia a largo plazo. Este comentario proporciona algunos ejemplos de las dificultades persistentes que continúan afectando a los sobrevivientes y evidencia de que ciertas intervenciones podrían ayudar.
Fallowfield et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.
Synapse has enriched 5 closely related papers on similar clinical questions. Consider them for comparative context: