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Un fenómeno interesante ha comenzado a surgir en el cuidado de la salud, uno que creemos que necesita ser examinado con un poco más de detalle. Es un fenómeno que nos referimos como la bastardización de los diseños de investigación. El fenómeno se observa con mayor frecuencia en diseños cualitativos. Algunos se refieren al proceso como el desarrollo o mejora de los diseños de investigación; otros lo ven como mala ciencia. La principal preocupación aquí es con el uso de un diseño de investigación desarrollado por la antropología y tomado prestado por las disciplinas de atención médica, llamado etnografía. Todos los diseños de investigación se desarrollaron mediante prueba y error para llegar a respuestas (respuestas confiables que reflejaban la verdad o el hecho) a preguntas comunes formuladas por los científicos. El más antiguo de los diseños, el que tiene la historia más larga, es el diseño experimental. En su esencia está el concepto básico de “experimentación”, o cambiar algo para ver qué sucederá, en el cual se selecciona una variable para ser “manipulada” o cambiada. Si la variable no se manipula o cambia, no tenemos un diseño experimental. Es así de simple. Todos los diseños de investigación tienen una parte del diseño y un proceso de investigación que es la firma del diseño. Con el tiempo, ha habido variaciones en el diseño, con
Brink et al. (Mon,) estudiaron esta pregunta.
Synapse has enriched one closely related paper. Consider it for comparative context: