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Este artículo rastrea la política infraestructural de la masterización musical automatizada para revelar cómo las iteraciones contemporáneas de la inteligencia artificial (IA) moldean la producción cultural. El artículo examina la aparición de LANDR, una plataforma en línea que ofrece masterización musical automatizada, construida sobre un aprendizaje automático supervisado, conocido como inteligencia artificial. Cada vez más, el aprendizaje automático se convertirá en una parte integral del procesamiento de señales para sonidos e imágenes, moldeando la forma en que las culturas mediáticas suenan, lucen y se sienten. Si bien LANDR es un producto del llamado ‘big bang’ en el aprendizaje automático, no podría existir sin condiciones específicas: tipos específicos de datos comensurables, así como condiciones estéticas e industriales específicas. La masterización, a su vez, se ha convertido en una parte indispensable pero poco estudiada de la circulación musical como una práctica infraestructural. Aquí analizamos las historias intersecadas del aprendizaje automático y la masterización, así como el fracaso de LANDR en automatizar otros dominios de la ingeniería de audio. Al hacerlo, criticamos el discurso de la inevitabilidad de la IA y mostramos las maneras en que el aprendizaje automático debe enmarcar o replantear las prácticas culturales y estéticas para automatizarlas, al servicio de las infraestructuras de distribución digital, reconocimiento y recomendación.
Sterne et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.
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