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Hasta donde sabemos, no existen estándares pediátricos ampliamente utilizados para la atención de alta hospitalaria, a pesar de casi 10,000 altas pediátricas por día en los Estados Unidos. Esta falta de estándares socava la calidad de la alta hospitalaria pediátrica, obstaculiza los esfuerzos de mejora de calidad y afecta negativamente la salud y el bienestar de los niños y sus familias después de dejar el hospital. En este artículo, primero revisamos las directrices sobre el proceso de alta para pacientes adultos, incluida la ley federal dentro de la Ley de Seguridad Social que establece estándares para la alta hospitalaria; una variedad de herramientas que buscan mejorar la atención de alta; y la evidencia de investigación que respalda el proceso de alta. Luego delineamos un marco dentro del cual organizar las diversas actividades que constituyen la atención de alta que se deben ejecutar durante la hospitalización de un niño desde la admisión hasta la alta real. En el marco, describimos procesos para (1) iniciar la atención de alta pediátrica, (2) desarrollar planes de atención de alta, (3) monitorear el progreso de la alta y (4) finalizar la alta. Contextualizamos estos procesos con un caso clínico de un niño que se somete a la alta hospitalaria. El uso de esta revisión narrativa ayudará a los profesionales de la salud pediátrica (por ejemplo, enfermeras, trabajadores sociales y médicos) a avanzar en la comprensión de lo que funciona y lo que no funciona durante la alta hospitalaria para niños, mientras mejoran constantemente su calidad de atención y resultados de salud.
Berry et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.