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Los ecólogos de plantas han estado preocupados durante mucho tiempo por un escenario aparentemente paradójico en la relación entre el crecimiento de las plantas y el cambio climático: el calentamiento puede, de hecho, aumentar el riesgo de daño por heladas en las plantas. La hipótesis subyacente es que inviernos suaves y primaveras cálidas y tempranas, que se espera que ocurran a medida que el clima se calienta, pueden inducir un desarrollo prematuro de las plantas, resultando en la exposición de tejidos y órganos de plantas vulnerables a heladas tardías posteriores. La helada primaveral de 2007 en el este de los Estados Unidos proporciona una excelente oportunidad para evaluar esta hipótesis y evaluar sus consecuencias a gran escala. En este artículo, contrastamos el rápido avance fenológico previo a la helada causado por condiciones inusualmente cálidas con el dramático retroceso posterior a la helada, y reportamos patrones complicados de daño por heladas en las plantas. La devastación generalizada de cultivos y vegetación natural ocasionada por este evento demuestra la necesidad de considerar las grandes fluctuaciones en las temperaturas primaverales como una amenaza real para la estructura y funcionamiento de los ecosistemas terrestres en un clima en calentamiento.
Gu et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.