Este artículo introduce el trac(k)ing como un marco metodológico y analítico para la investigación más que humana, estableciendo un diálogo entre las prácticas de trazar y seguir. Basado en la investigación archivística y etnográfica sobre las relaciones entre humanos y grandes carnívoros en los Alpes sureste (Italia), desarrolla una epistemología de las huellas fundamentada en la tensión entre visibilidad e invisibilidad, presencia y ausencia. Argumenta que el seguimiento de animales puede reinscribirse dentro de un acto más amplio de trazar, en el que el conocimiento emerge a través de compromisos situados, incorporados y mediados tecnológicamente con los no humanos. Avanzando más allá de una lectura puramente biopolítica, el trac(k)ing se conceptualiza como una ecología de prácticas: un ensamblaje de prácticas y practicantes que combina afinación sensorial, habilidades técnicas, experiencia local, tecnologías y conocimiento científico. Cada práctica de seguimiento se genera a través de encuentros relacionales entre el mundo de vida humano y no humano, y establece diferentes formas de visualizar, representar y relacionarse con los no humanos. Por lo tanto, el trac(k)ing llama a una política ontológica: una diplomacia entre prácticas, practicantes y no humanos que se opone al reduccionismo epistemológico y ontológico. Basándose en datos etnográficos, el artículo avanza el trac(k)ing como un método que despliega las relaciones entre humanos y no humanos a través de redes, escalas y temporalidades, y genera conocimiento a través de tres dimensiones interrelacionadas: leer paisajes, animar territorios y metamorfosis.
Roberto D'Alba (Tue,) estudió esta cuestión.