Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
La osteoartritis (OA) es una enfermedad degenerativa crónica común. La prevalencia tiende a aumentar con la edad y se ve influenciada por factores de riesgo subyacentes como el género, la obesidad, lesiones articulares (actividades laborales/deportivas) y la región geográfica. La OA tiene una imagen distintiva, a saber, daño al cartílago articular y la formación de nuevo hueso en los bordes de los huesos, también llamados osteofitos, debido a cambios bioquímicos, metabólicos, fisiológicos y patológicos en el cartílago articular y el hueso subcondral. Los síntomas que pueden ser causados incluyen dolor articular, inhibición del movimiento articular, crepitaciones, deformidad, hinchazón asimétrica de las articulaciones, signos de inflamación y cambios en la marcha. Actualmente, existen varios métodos para manejar la OA en términos de reducción del dolor, incluidos la terapia de regeneración y la terapia no regenerativa. Los tratamientos no regenerativos incluyen fisioterapia (ejercicio, intervención biomecánica, electroterapia, diatermia), farmacología, inyecciones intraarticulares (corticosteroides, ácido hialurónico, bloqueos del nervio geniculado), inyecciones extraarticulares y radiofrecuencia. En comparación, el manejo de regeneración incluye láser e inyección intraarticular (proloterapia y PRP).
Mintarjo et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.
Synapse has enriched 5 closely related papers on similar clinical questions. Consider them for comparative context: