Este estudio tiene como objetivo examinar la validez de la hipótesis de la relatividad lingüística, que sostiene el papel determinante del lenguaje en el pensamiento, la percepción y los procesos cognitivos. Los orígenes del pensamiento de la relatividad lingüística pueden rastrearse hasta Wilhelm von Humboldt, siguiendo los trabajos de Johann Georg Hamann y Johann Gottfried Herder. Sin embargo, como hipótesis, gana su verdadera fama a través de las investigaciones de Edward Sapir y su estudiante Benjamin Lee Whorf. Sapir y Whorf afirman que las personas que hablan diferentes lenguas tienen procesos de pensamiento fundamentalmente diferentes, tras realizar varias investigaciones sobre la estructura de las lenguas nativas de América. A partir de esta afirmación, llegan a la conclusión de que el lenguaje determina la forma de pensar y de percibir el mundo. Este estudio tiene como objetivo evaluar y analizar las afirmaciones de Sapir y Whorf y, por lo tanto, las afirmaciones de la hipótesis de la relatividad lingüística, a la luz de las críticas y objeciones fundamentales dirigidas a estas afirmaciones, y cuestionar así su validez. Esta evaluación y análisis han demostrado que las críticas a la hipótesis de la relatividad lingüística no la descalifican, sino que sugieren que se necesita una versión más moderada, verificable y comprobable. Para fundamentar la afirmación de que el lenguaje moldea el pensamiento, es necesario aprovechar las evidencias concretas que proporcionan estudios experimentales detallados. Por lo tanto, se ha llegado a la conclusión de que, si la hipótesis en cuestión es confirmada y apoyada por investigaciones experimentales, podría ofrecer argumentos válidos sobre la relación entre lenguaje y pensamiento. Este estudio también concluye que los filósofos del lenguaje deben beneficiarse de los análisis lingüísticos para fortalecer algunas teorías de la filosofía del lenguaje.
Sedat Bingöl (Martes) estudió esta cuestión.