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OBJETIVO: Determinar si los niños con inicio reciente de trastornos del movimiento (síndrome de Tourette, tics motores y/o vocales, corea, movimientos coreiformes) muestran evidencia de anticuerpos serológicos dirigidos contra el sistema nervioso central humano, como se documentó anteriormente en investigaciones sobre la corea de Sydenham. MÉTODOS: Se analizaron anticuerpos en suero contra secciones del núcleo caudado humano previamente congeladas utilizando un diseño ciego y métodos de tinción inmunofluorescente. Se analizaron los sueros de un grupo de 50 niños derivados para evaluación de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, trastornos de comportamiento y discapacidades de aprendizaje (24 con un trastorno del movimiento asociado) vistos entre junio de 1989 y junio de 1990. El estudio se replicó en 33 niños (21 con un trastorno del movimiento asociado) vistos entre junio de 1990 y noviembre de 1990. RESULTADOS: En la muestra original de 50 niños, aquellos con trastornos del movimiento tenían significativamente más probabilidades de tener evidencia de anticuerpos antineuronales que aquellos sin trastornos del movimiento (razón de posibilidades OR 4.80, intervalo de confianza del 95% IC 2.58 a 8.93). Los resultados de la replicación fueron similares (OR 6.00, IC 95% 2.56 a 14.03). Para el grupo total, la OR fue de 5.50 (IC 95% 3.54 a 8.99), lo cual es altamente significativo. El porcentaje de niños con un trastorno del movimiento cuyos sueros fueron fuertemente positivos para anticuerpos antineuronales (44%) fue muy similar al encontrado previamente en niños con corea de Sydenham (46%). Los niños con trastornos del movimiento también tenían más probabilidades que los niños sin trastornos del movimiento de tener al menos un título de antistreptocócicos elevado. CONCLUSIONES: Los datos sugieren fuertemente una asociación entre la infección por estreptococos de grupo A beta-hemolítico antecedente, inferida a partir de títulos de antistreptocócicos elevados, y la presencia de anticuerpos antineuronales en suero, que a su vez pueden estar relacionados con trastornos del movimiento en la infancia.
Kiessling et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.