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Las reacciones químicas normalmente proceden a través de encuentros estocásticos entre reactivos. Yendo más allá de este paradigma, combinamos exactamente dos átomos en una sola reacción controlada. El aparato experimental atrapa dos átomos individuales enfriados por láser, uno de sodio (Na) y uno de cesio (Cs), en separadas pinzas ópticas y luego los fusiona en una única trampa dipolar óptica. Posteriormente, la fotoasociación forma una molécula de NaCs en estado excitado. El descubrimiento de resonancias previamente no vistas cerca del umbral de disociación molecular y la medición de tasas de colisión son posibles gracias a la muestra de átomos ultrafríos atrapados de manera compacta. A medida que las capacidades de enfriamiento y atrapamiento por láser se extienden a más elementos, la técnica permitirá el estudio de moléculas más diversas y, eventualmente, más complejas en un entorno aislado, así como la síntesis de moléculas diseñadas para qubits.
Liu et al. (Thu,) estudiaron esta cuestión.