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Este estudio exploró si existen diferencias entre aquellos que prefieren usar servicios de salud mental basados en internet (e-preferentes) en comparación con aquellos que prefieren servicios de salud mental tradicionales cara a cara (no e-preferentes). Se investigaron la gender, la edad, el nivel educativo, el estado civil, la ubicación de residencia, el país de nacimiento, el uso previo de servicios de salud mental, preocupaciones específicas sobre servicios de e-salud mental, percepciones de utilidad y el uso futuro de servicios de salud mental. Doscientos dieciocho australianos (mujeres=165, hombres=53) con edades que oscilan entre 18 y 80 años (M=36.6, DE=14.5) accedieron a la encuesta en línea. Los resultados indicaron que, aunque el 77.1% de los encuestados prefirieron servicios cara a cara, solo el 9.6% indicó que no usaría servicios de e-salud mental. No se encontraron diferencias entre e-preferentes y no e-preferentes en ninguna variable demográfica y en el uso previo de servicios de salud mental; sin embargo, se observaron varias diferencias en las percepciones de utilidad, el uso futuro de servicios y preocupaciones sobre los servicios de e-salud mental. Además, se exploraron varias variables de diferencias individuales (estigma, locus de control, estilos de aprendizaje y rasgos de personalidad) que se encontraron diferentes entre los dos grupos (estigma, locus de control y rasgos de personalidad). Estos resultados pueden ayudar a informar la dirección futura de los servicios de salud mental, incluida la necesidad de aumentar la conciencia pública sobre los servicios de e-salud mental.
Klein et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.
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