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La variabilidad climática impacta las fuentes de CH 4 en los humedales a través de cambios en la densidad de flujo por unidad de área y mediante la expansión o contracción de las áreas de humedales en respuesta a procesos hidrológicos superficiales. Este artículo es un primer intento de aislar el papel de la variación del área de humedales en la variabilidad estacional e interanual de las emisiones de CH 4 de los humedales durante la última década. La extensión del área de humedales a intervalos mensuales fue proporcionada durante el período 1993–2000 por un conjunto de observaciones satelitales de múltiples sensores. La fracción regionalmente variable del área de humedales se optimizó utilizando observaciones satelitales del área inundada como un primer estimado y se ajustó posteriormente para coincidir con el ciclo estacional de los flujos de CH 4 recuperados de una inversión atmosférica global. Las densidades de flujo de CH 4 de los humedales se calcularon acoplándose el modelo de vegetación global ORCHIDEE con un modelo de emisión de CH 4 de humedales basado en procesos, calibrado optimizando sus parámetros a nivel del sitio contra series temporales representativas de flujo de CH 4. Para los pantanos boreales al norte de 50°N, encontramos que las variaciones en el área contribuyeron aproximadamente con un 30% al flujo anual. Para los humedales templados y tropicales, las variaciones en el área tienen casi ninguna influencia en las emisiones anuales de CH 4, pero contribuyen significativamente al comportamiento estacional, representando el 40% y el 66% de la amplitud estacional de los flujos, respectivamente. En contraste, la variabilidad interanual del área de humedales parece ser la causa dominante de las variaciones interanuales en las emisiones regionales de CH 4 de los humedales en todas las latitudes (máximo en los trópicos), con hasta el 90% de las anomalías de flujo anual explicadas por anomalías del área de humedales en algunos años. Por ejemplo, en 1998, los humedales boreales al norte de 50°N contribuyeron aproximadamente con el 80% de la anomalía positiva según nuestros cálculos. También encontramos que las anomalías climáticas pueden llevar a áreas emisoras tanto aumentadas como a densidades de flujo disminuidas al mismo tiempo, con efectos opuestos en el flujo total de CH 4 que ingresa a la atmósfera. Con miras a pronosticar la trayectoria futura del contenido de metano atmosférico, nuestros resultados apuntan a la absoluta necesidad de poder predecir las variaciones en la extensión de los humedales, un problema hidrológico, para afirmar la fiabilidad de las simulaciones de emisiones de metano cambiantes perturbadas por el clima.
Ringeval et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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