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Los principales resultados de los estudios aquí reportados han sido (1) la correlación entre el crecimiento en su totalidad y la diferenciación de la forma gruesa (redistribuciones primarias o evolución simple), y (2) la correlación entre la integración o concentración interna y la diferenciación de la forma química (redistribuciones secundarias o evolución compuesta). Con esta última también se asocian la tasa catabólica y el período latente o tiempo de reacción después de la implantación en plasma, como se demostró en experimentos de cultivo de tejidos. Además, se ha demostrado que estos dos principales procesos de desarrollo ocurren a diferentes tasas, y que experimentan sus mayores cambios en la tasa en diferentes períodos de la vida embrionaria. Correspondientemente con los períodos de aceleración del crecimiento de Robertson, puede haber tres ciclos o ritmos de los cuales la fase embrionaria es la primera, cada uno compuesto por un período de crecimiento seguido de un período de diferenciación. Esta concepción es algo análoga a la noción de Roux de dividir la vida útil en dos períodos principales (1) embrionario para el crecimiento de los rudimentos de órganos y (2) postembrionario, caracterizado por el desarrollo funcional. El primer período de crecimiento total y diferenciación de la forma parece cubrir el tiempo cuando se establece el contorno principal, aunque básico, o armazón del organismo. El segundo período, correlacionado como está con el catabolismo (función), corresponde, no en tiempo sino como fenómeno, con el período de desarrollo de la forma funcional de Roux.
Henry A. Murray (Thu,) estudió esta cuestión.