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La filtración en el contexto de la evaluación de amenazas es la comunicación a un tercero de la intención de hacer daño a un objetivo. Los terceros suelen ser otras personas, pero los medios de comunicación varían e incluyen cartas, diarios, revistas, blogs, videos en internet, correos electrónicos, mensajes de voz y otras formas de transmisión a través de redes sociales. La filtración es un tipo de conducta de advertencia que típicamente infiere una preocupación por el objetivo y puede señalar la investigación, planificación e implementación de un ataque. Los datos nomotéticos sugieren que la filtración ocurre en la mayoría de los casos de ataques y asesinatos de figuras públicas, asesinatos masivos de adultos, asesinatos masivos de adolescentes y tiroteos en escuelas o campus: actos de violencia intencionada y dirigida de muy baja frecuencia, pero catastróficos. Los datos idiográficos o de casos ilustran las diversas permutaciones de la filtración. Discutimos la importancia operativa del concepto, lo situamos en el contexto de otras conductas de advertencia, enfatizamos la necesidad de más investigación y esbozamos estrategias de gestión de riesgos para mitigar tales actos de violencia tanto en el ámbito de la aplicación de la ley como en entornos clínicos de salud mental.
Meloy et al. (2011) estudiaron esta cuestión.
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