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El genoma del virus del herpes simple 1 o 2 consiste en dos componentes, L y S, que se invierten entre sí durante la infección. Como resultado, el ADN viral consiste en cuatro poblaciones equimolares de moléculas que difieren únicamente en las orientaciones relativas de los componentes L y S. Estudios previos han demostrado que las secuencias a, ubicadas en la misma orientación en los términos genómicos y en orientación invertida en la unión L-S, juegan un papel clave en la inversión de los componentes L y S. En este informe describimos un sistema dependiente del virus diseñado para permitir la identificación de los genes virales capaces de actuar en trans para invertir ADN flanqueado por copias invertidas de las secuencias a. En este sistema, las células se convierten en el fenotipo positivo para timidina quinasa con un plásmido quimérico que lleva el gen de timidina quinasa flanqueado por copias invertidas de la secuencia a y vinculado a un origen de replicación del ADN viral derivado del componente S. El ADN introducido en las células se retiene y se propaga en su disposición secuencial original como concatemeros cabeza-cola. La infección de estas células con el virus del herpes simple 1 o 2 resulta en amplificaciones de hasta 100 veces de las secuencias del plásmido y la inversión del ADN flanqueado por copias de la secuencia a. En las células infectadas, el ADN residente amplificado se acumula en concatemeros cabeza-cola y no se pudo detectar ningún reordenamiento aparte de las inversiones. Estos resultados sugieren que las inversiones dependientes de la secuencia a requieren productos génicos virales que actúan en trans.
Mocarski et al. (1982) estudiaron esta cuestión.
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