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Fragmentos de ADN mitocondrial de un cerebro humano de 7000 años fueron amplificados por la reacción en cadena de la polimerasa y secuenciados. Se requirieron albúmina y altas concentraciones de polimerasa para superar un factor en el extracto cerebral que inhibe la amplificación. Para esta y otras fuentes de ADN antiguo, encontramos una dependencia inversa extrema de la eficiencia de amplificación en función de la longitud de la secuencia a amplificarse. Esta propiedad del ADN antiguo lo distingue del ADN moderno y así proporciona un nuevo criterio de autenticidad para su uso en investigaciones sobre ADN antiguo. El cerebro es de un individuo recientemente exc excavado de Little Salt Spring en el suroeste de Florida y las secuencias antropológicamente informativas que produjo son las primeras obtenidas de restos recuperados arqueológicamente. Las secuencias muestran que este antiguo individuo pertenecía a una línea materna que es rara en el Viejo Mundo y no se conocía previamente entre los nativos americanos. Nuestro hallazgo lleva a tres el número de linajes maternos que se sabe que estuvieron involucrados en la colonización prehistórica del Nuevo Mundo.
Pääbo et al. (1988) estudiaron esta cuestión.
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