En la primavera de 1975, cuando el mundo celebraba el Año Internacional de la Mujer, apareció el primer volumen de Letras Femeninas, un proyecto editorial que cambiaría para siempre el panorama de los estudios feministas hispánicos. Bajo la dirección de Eva Kahiluoto Rudat (1975–1976), este volumen inaugural—cuya portada histórica incluimos aquí—no solo coincidió felizmente con aquel momento de reivindicación global, como la propia editora registra en su “Mensaje Editorial,” sino que materializaba un sueño largamente acariciado por Victoria Urbano.El primer número de la revista incluía “El rostro” de Victoria Urbano, texto que reproducimos en esta sección conmemorativa de los cincuenta años. Como recuerda Pat Hollis Smith, coeditora de Letras Femeninas entre 1976 y 1977, en su evocadora nota “Letras Femeninas 1974: The Beginning”—publicada en el número del vigésimo aniversario en 1994—, la revista era “un sueño de Victoria Urbano hecho realidad.” Un sueño que, medio siglo después, sigue transformándose y expandiendo sus horizontes.Letras Femeninas fue concebida como el órgano oficial de la Asociación de Literatura Femenina Hispánica (ALFH), una organización que reunía a académicas y académicos comprometidos con una misión radical para su tiempo: legitimar el estudio de la producción cultural femenina en el mundo hispánico. Pero la ALFH era mucho más que una estructura institucional. Constituía una comunidad intelectual, una red transnacional reunida por la convicción de que las voces de escritoras, artistas y pensadoras hispanoamericanas, españolas y latinas merecían el mismo rigor crítico y la misma visibilidad que sus contrapartes masculinas. En un momento en que el canon hispánico permanecía férreamente dominado por figuras masculinas, esta asociación representaba un acto de insurgencia académica: visibilizar lo invisibilizado, valorar lo menospreciado y construir un espacio donde la producción cultural femenina pudiera ser estudiada, celebrada y discutida sin condescendencia ni marginalización. Así lo menciona su fundadora Victoria Urbano en la entrevista realizada por Kathleen M. Glenn, coeditora de la revista entre 1976–1978, y publicada en el volumen 2, número 1 en 1976 y que hemos incluido en este número conmemorativo.Desde sus inicios, Letras Femeninas adoptó un modelo editorial innovador que la distinguió de otras publicaciones académicas. Además de los artículos críticos tradicionales sobre textos de diversos períodos y géneros literarios, la revista incorporó dos elementos distintivos: entrevistas extensas con escritoras, artistas, cineastas y críticas contemporáneas, y una robusta sección de reseñas bibliográficas en cada número. Esta estructura tripartita cumplía múltiples funciones: no solo garantizaba el rigor académico propio de una publicación revisada por pares, sino que también establecía un diálogo directo con las creadoras y mantenía a la comunidad académica actualizada sobre las últimas publicaciones en el campo. Las entrevistas, especialmente, se convirtieron en documentos de valor histórico invaluable, preservando las voces, perspectivas y reflexiones de escritoras fundamentales sobre sus propios procesos creativos y sus contextos de producción cultural. Además, la revista incluía trabajos creativos junto con los ensayos académicos, convirtiéndose en un espacio híbrido donde la crítica académica y la creación literaria no solo coexistían, sino que se iluminaban mutuamente.El impacto de Letras Femeninas se evidencia también en los números especiales temáticos que ha publicado a lo largo de estas décadas, varios de los cuales marcaron puntos de inflexión importantes en el desarrollo del campo. Entre los ejemplos más notables figuran “Número especial dedicado a Luisa Valenzuela” (2001), cuya portada aquí reproducimos; “Mujeres alborotadas: Early Modern and Colonial Women's Cultural Production” (2009), que recuperó y visibilizó la producción cultural femenina de la época colonial hispánica; “Por la visibilidad lésbica” (2010), que exploró la expresión del deseo lésbico en múltiples manifestaciones artísticas (literatura, artes visuales, cine); y “Mujeres en escena” (2011), dedicado a la dramaturgia, la performance y la producción teatral femenina contemporánea. Estos números especiales no simplemente reflejaban los desarrollos teóricos y críticos del momento, sino que frecuentemente los anticipaban, abriendo nuevas líneas de investigación y estableciendo agendas críticas emergentes.En 2015, el primer número bajo la dirección editorial de Dianna Niebylski incluyó una sección conmemorativa dedicada a los cuarenta años de Letras Femeninas. Esta sección representó un homenaje sentido a las editoras, coeditoras y expresidentas de la Asociación, ofreciendo un mosaico de anécdotas personales y reflexiones sobre tanto la revista como la Asociación. Los testimonios reunidos no solo documentan los retos y logros de quienes han servido a la asociación y la revista en múltiples capacidades, sino que también revelan un hilo conductor que atraviesa todos los recuerdos: la mentoría y la tutoría que han caracterizado a esta comunidad académica.Aunque por razones de espacio no reproducimos la sección conmemorativa completa en este volumen, invitamos a las lectoras y lectores a que vuelvan sobre ella, reconociendo su valor como repositorio histórico invaluable de LF/REGS y la Asociación. Esta invitación resulta aún más conmovedora considerando que muchas de las editoras que contribuyeron a esa compilación ya se han jubilado o, tristemente, han fallecido—como es el caso de Debra Castillo (Presidenta 1999), quien pereció recientemente.En 2017, después de más de cuatro décadas publicándose como Letras Femeninas, la revista experimentó una transformación significativa al adoptar el nombre de Revista de Estudios de Género y Sexualidades (REGS). Este cambio trascendía lo meramente nominal: reflejaba una evolución conceptual profunda en el campo de los estudios de género—especialmente el reconocimiento de la diversidad de identidades y expresiones de género más allá del binarismo, así como la centralidad de los estudios sobre sexualidades—y en la propia misión editorial de la revista, que ahora se posicionaba explícitamente dentro de marcos teóricos más amplios e inclusivos. El cambio de nombre de Letras Femeninas a REGS respondió a varios factores interrelacionados. El término “femeninas” había quedado limitado frente a los desarrollos teóricos contemporáneos que cuestionaban el binarismo de género y reconocían la diversidad de identidades y expresiones de género más allá de las categorías tradicionales de “masculino” y “femenino.” La teoría queer, los estudios trans, las masculinidades críticas y otras perspectivas habían expandido enormemente el campo de los estudios de género, y el nuevo nombre reflejaba esta apertura conceptual.La transformación nominal de la revista encontró su correlato institucional en la evolución paralela de la organización que la sostiene. En 2018, la AILCFH (Asociación Internacional de Literatura y Cultura Femeninas Hispánicas, nombre adoptado en 2003) cambió su nombre a AEGS/AGSS (Asociación de Estudios de Género y Sexualidades/Association of Gender and Sexuality Studies), estableciendo coherencia estructural y misional entre la organización y su publicación oficial.A partir del volumen 45.1 (2019), bajo el cuidadoso liderazgo de Rocío Quispe-Agnoli, REGS inició una nueva etapa al asociarse con Michigan State University Press como su editorial. La asociación con MSUP dotó a REGS de recursos importantes como una infraestructura editorial robusta y la modernización tecnológica mediante la adopción del sistema Open Journal Systems (OJS), que transformó los procesos de sometimiento, evaluación y publicación de los manuscritos, haciéndolos más eficientes para toda la comunidad académica involucrada. La transición a Michigan State University Press también mejoró la accesibilidad y visibilidad de la revista. REGS puede leerse en línea a través de JSTOR (1975–2020) y SPC (Scholarly Publishing Collection) (2013-presente), y desde enero de 2023, se ha incluido en Project MUSE. Esta presencia en múltiples plataformas de alto prestigio académico asegura que los contenidos de la revista estén disponibles para investigadores, estudiantes y lectores en instituciones de todo el mundo.Durante la gestión editorial de Rocío Quispe-Agnoli, la revista también renovó su identidad visual, adoptando la portada distintiva, diseñada por Stephen M. Kachmar, que desde entonces la ha caracterizado.Paralelamente, se fortaleció la estructura editorial de la revista. El equipo editorial se amplió para proporcionar mayor apoyo al trabajo de la editora en jefe, y además del consejo editorial ya establecido, se creó un comité editorial. Esta nueva estructura editorial estratificada—que distinguía entre el consejo editorial más amplio (con funciones consultivas y de prestigio académico) y el comité editorial (con responsabilidades operativas y de toma de decisiones)—hizo que el sistema de apoyo editorial fuera significativamente más robusto y eficiente.Desde 1975 hasta la actualidad, la trayectoria de esta publicación—primero como Letras Femeninas y ahora como Revista de Estudios de Género y Sexualidades—representa medio siglo de compromiso ininterrumpido con la visibilización, el estudio crítico y la valoración de la producción cultural relacionada con el género y las sexualidades en el mundo hispánico y lusófono. Este compromiso sostenido ha sido posible gracias al trabajo dedicado de las editoras y sus equipos editoriales que me precedieron, a quienes expreso mi profundo agradecimiento. En particular, agradezco la generosa tutoría de Rocío Quispe-Agnoli, quien me antecedió en este cargo y me preparó cuidadosamente para asumir el liderazgo de REGS.Mirando hacia el futuro, REGS enfrenta los desafíos y oportunidades complejos propios de la publicación académica en el siglo XXI. Entre los más apremiantes se encuentra la tensión estructural entre el compromiso con el acceso abierto—imperativo ético que reconoce el conocimiento como bien público—y la sostenibilidad financiera necesaria para mantener operaciones editoriales de alta calidad. REGS también enfrenta el reto metodológico de mantener estándares rigurosos de excelencia académica en la era de la inteligencia artificial, cuando herramientas generativas pueden producir textos que imitan formas académicas sin profundidad analítica genuina. Este desafío se agrava por la crisis creciente en el sistema de revisión por pares, que se fundamenta en la generosidad y el trabajo no remunerado de colegas que prestan este servicio esencial a la profesión. En un contexto académico caracterizado por cargas laborales cada vez más intensas, presiones de productividad crecientes y erosión de las condiciones de trabajo, resulta cada vez más difícil encontrar evaluadores que puedan dedicar el tiempo y la atención rigurosa que la revisión de calidad requiere.Estos desafíos son complejos, pero la historia de esta publicación—sus múltiples transformaciones, su capacidad de respuesta a cambios teóricos y políticos, su compromiso sostenido con la justicia epistemológica a lo largo de cinco décadas—sugiere que REGS posee tanto la flexibilidad como el compromiso político-intelectual necesarios para resolver estas complejidades.Esta sección conmemorativa reúne testimonios de editoras anteriores, presidentas de la Asociación de Estudios de Género y Sexualidades (AEGS) y miembros que formaron parte del equipo editorial en los últimos diez años. Estas contribuciones dialogan productivamente con la amplia y bien representada sección conmemorativa de los cuarenta años de Letras Femeninas que Dianna Niebylski coordinó en 2015, creando así una conversación que abarca las transformaciones de la revista durante su quinto decenio de existencia.Finalmente, en reconocimiento a su labor, enumero a continuación las editoras que me precedieron en la revista. El compromiso del equipo editorial que lidero es dar continuidad al valioso trabajo que ellas desarrollaron: 1975: Eva Kahiluoto Rudat, University of Colorado at Boulder.1976–1978: Victoria Urbano y Kathleen Glenn, Lamar University, Texas.1978–1980: Victoria Urbano y Elizabeth Espadas, Lamar University, Texas.1981–1984: Victoria Urbano, Lamar University, Texas.1984–2000: Adelaida López de Martínez, University of Nebraska, Lincoln2001–2004: Ksenija Bilbija, University of Wisconsin, Madison.2005–2014: Carmen de Urioste-Azcorra, Arizona State University.2015–2019: Dianna Niebylski, University of Illinois, Chicago.2020–2024: Rocío Quispe-Agnoli, Michigan State University.
Yamile Silva (Wed,) studied this question.