Las fracturas del talo constituyen lesiones poco frecuentes, con una incidencia que oscila entre el 0,1 % y el 0,85 % de todas las fracturas. Debido a su compleja anatomía y su particular irrigación, representan un reto terapéutico significativo para el cirujano ortopedista. El astrágalo carece de inserciones musculares, recibe la mayor parte de su irrigación a través de pequeñas ramas terminales y soporta gran parte de las cargas del retropié, lo que lo hace especialmente vulnerable a la necrosis avascular , mal union y otras complicaciones. Se presenta el caso de un paciente manejado con autoinjerto tibiotalar fresco con resultados favorables a corto y largo plazo.
Dazzarola et al. (Fri,) studied this question.
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