En el cine, la arquitectura aporta un valor añadido que puede influir en el impacto visual de las películas, constituyéndose como un elemento esencial de la narrativa. En este contexto, el artículo analiza cómo Stanley Kubrick emplea la arquitectura en El resplandor como herramienta narrativa, integrándola en el encuadre arquitectónico para modelar la percepción del espectador y reforzar la atmósfera psicológica del filme. Para ello, el director emplea principios clásicos —proporción, simetría, geometría y repetición— que permiten construir espacios escenográficos coherentes y verosímiles. A partir de referencias reales, como el Hotel Ahwahnee o el Arizona Biltmore, Kubrick recrea decorados acordes con la estética de los años treinta, incorporando un lenguaje arquitectónico basado en el clasicismo renacentista, donde las directrices clásicas se aplican de manera controlada, armoniosa y estructurada, reforzando la coherencia y la sensación visual. Esta organización espacial permite establecer paralelismos con la pintura clásica —como el encuadre central y la geometría visual— y revela los mecanismos mediante los cuales se puede alterar la experiencia del espectador. De este modo, el espacio escénico se configura como un componente fundamental de la construcción narrativa, capaz de modelar emociones y profundizar en la experiencia fílmica.
Hurtado et al. (Wed,) studied this question.