Resumen Este artículo analiza las implicancias de las interacciones entre Estados Unidos y China para América Latina, en el contexto de un orden global en transformación. Superando los enfoques de suma cero o centrados exclusivamente en el Estado, el análisis sitúa al subcontinente dentro de procesos más amplios de reordenamiento político y económico, caracterizados por la incertidumbre, la interdependencia y la fragmentación. A partir de perspectivas de la economía política internacional y del sistema-mundo, el artículo examina cómo la relación entre una potencia hegemónica establecida y una potencia emergente reconfigura las opciones de desarrollo, la autonomía estratégica y la acción diplomática de una región periférica. Se sostiene que la relación sino-estadounidense no determina de manera directa la trayectoria de América Latina, sino que más bien amplifica restricciones estructurales preexistentes y abre opciones de política exterior. En última instancia, el artículo subraya el papel mediador de las coaliciones políticas internas, la capacidad estatal y la coordinación regional en la configuración de la posición de América Latina en un contexto de transición sistémica.
Jorge Malena (Sat,) studied this question.