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Durante los últimos diez años, la Escuela de Medicina de la Universidad de Nuevo México ha llevado a cabo un experimento educativo centrado en el aprendizaje orientado al estudiante, basado en problemas y orientado a la comunidad. El experimento se introdujo en una institución establecida mediante una innovadora trayectoria educativa que corre en paralelo al currículo más convencional. Los estudiantes en la trayectoria innovadora, en comparación con aquellos en la trayectoria convencional, tendieron a obtener calificaciones más bajas en el examen Parte I del Consejo Nacional de Examinadores Médicos (NBME) (ciencias básicas) y más altas en la Parte II del NBME (ciencias clínicas), recibieron calificaciones clínicas más altas en las pasantías clínicas y experimentaron menos angustia. Eran más propensos que los estudiantes de la trayectoria convencional a mantener su interés inicial o cambiar su preferencia hacia carreras en medicina familiar. La estrategia de trayectoria paralela para introducir la reforma curricular tuvo éxito en fomentar la aceptación institucional de la innovación educativa continua. Se identifican pasos genéricos para superar las barreras institucionales al cambio.
Kaufman et al. (Jue,) estudiaron esta cuestión.