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Resumen Ejemplos de sistemas químicos capaces de templar y catalizar su propia síntesis – los llamados sistemas replicantes – han comenzado a aparecer en la literatura química en los últimos 20 años. Para el biólogo, estos sistemas representan un vínculo con el origen de la vida – su estudio puede, quizás, arrojar luz sobre la evolución química prebiótica. Para el químico sintético, representan la máquina sintética definitiva, capaz de templar la producción de un gran número de copias perfectas de sí mismos a partir de una única molécula original. Una de las fuerzas motivadoras detrás de este área de investigación ha sido el reconocimiento del importante papel que juega la replicación en biología y un deseo de responder a una pregunta fundamental – “¿Es la complejidad estructural de los ácidos nucleicos necesaria para almacenar y transmitir información a nivel molecular?” Además, el concepto de un molde químico que es capaz de hacer miles de millones de copias exactas de sí mismo, dados los materiales de partida apropiados, es altamente atractivo para el floreciente campo de la química de sistemas. Por lo tanto, está claro que el desarrollo de un entendimiento detallado del comportamiento de los sistemas replicantes tiene perspectivas importantes tanto para la biología como para la química. En esta revisión, nos concentraremos en el diseño e implementación de sistemas basados en pequeñas moléculas orgánicas sintéticas que pueden reproducirse a sí mismas.(© Wiley‐VCH Verlag GmbH & Co. KGaA, 69451 Weinheim, Alemania, 2009)
Vidonne et al. (Jue,) estudiaron esta pregunta.