En un modelo de perro con tórax abierto, el flujo sanguíneo colateral coronario está determinado principalmente por la presión de perfusión y la viscosidad sanguínea en lugar de los vasodilatadores farmacológicos o la frecuencia cardíaca.
La dinámica de la circulación colateral coronaria ha sido investigada mediante la técnica de flujo retrógrado. Un determinante principal del flujo retrógrado parece ser la presión de perfusión independientemente de la tasa de entrada coronaria. La nitroglicerina, la histamina y la norepinefrina no lograron aumentar el flujo retrógrado. La hiperemia reactiva y la isquemia miocárdica temporal resultaron en una reducción del flujo retrógrado, que podría deberse a vasoconstricción activa o al estiramiento miocárdico. Los cambios en la frecuencia cardíaca y el inicio de la fibrilación ventricular no alteraron el flujo retrógrado, pero la baja viscosidad sanguínea lo aumentó.
Kattus et al. (Wed,) estudiaron esta cuestión.
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