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Este artículo revisa la magnitud del suicidio y el suicidio intentado como problemas de salud pública desde una perspectiva internacional. Se analizan las tendencias sociodemográficas y se proponen teorías explicativas para las diferencias internacionales. El suicidio y el suicidio intentado pueden prevenirse, pero el desarrollo y la evaluación de programas de prevención efectivos a gran escala aún están en sus inicios. Las insuficiencias en los programas actuales en todo el mundo han promovido el establecimiento de Grupos de Trabajo nacionales sobre Prevención del Suicidio en Estados Unidos, Canadá y los Países Bajos, así como una estrategia de la OMS sobre la prevención del suicidio. Estos grupos han formulado estrategias integrales para la prevención del suicidio. Los componentes principales de estas estrategias son: Diseño e implementación de programas nacionales de investigación; La mejora de los servicios; La provisión de información y capacitación sobre prevención del suicidio a grupos profesionales relevantes, organizaciones y al público en general; y Formulación de estrategias y técnicas para abordar grupos de riesgo especiales. Las recomendaciones adicionales se ven como pasos importantes para traducir un plan nacional integral para prevenir el suicidio en programas clínicos y de investigación que puedan implementarse efectivamente para prevenir estas tragedias en todo el mundo.
René F. W. Diekstra (Sun,) estudió esta cuestión.