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Hay una buena razón para creer que el estándar de consentimiento informado es inadecuado para garantizar la autonomía en el cuidado a largo plazo. En lugar de una oposición convencional entre autonomía y paternalismo, se argumenta a favor de un estándar más complejo de "consentimiento negociado". El argumento filosófico se ilumina con datos cualitativos recopilados a partir de entrevistas con médicos, enfermeras y trabajadores sociales en hogares de ancianos. En las entrevistas se mostró un continuo de intervenciones, que van desde la defensa y el empoderamiento hasta la persuasión y la toma de decisiones por otros.
Harry R. Moody (Mié,) estudió esta cuestión.