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El inevitable auge y desarrollo de la inteligencia artificial (IA) no fue un acontecimiento repentino. Cuanto mayor sea el efecto que la IA tiene en los humanos, más urgente es la necesidad de comprenderla. Este documento aborda la investigación sobre el uso de la IA para evaluar nuevos métodos y herramientas de diseño que pueden aprovecharse para avanzar en la investigación, la educación, la política y la práctica de la IA para mejorar la condición humana. La IA tiene el potencial de educar, capacitar y mejorar el rendimiento de los humanos, haciéndolos más eficientes en sus tareas y actividades. El uso de la IA puede mejorar el bienestar humano en numerosos aspectos, como a través de la mejora de la productividad en los servicios de alimentos, salud, agua, educación y energía. Sin embargo, el uso indebido de la IA debido al sesgo algorítmico y la falta de gobernanza podría inhibir los derechos humanos y resultar en desigualdad laboral, de género y racial. Imaginamos que la IA puede evolucionar hacia una IA centrada en el ser humano (ICH), que se refiere a abordar la IA desde una perspectiva humana, considerando las condiciones y contextos humanos. La mayoría de las discusiones actuales sobre la tecnología de IA se centran en cómo la IA puede habilitar el rendimiento humano. Sin embargo, exploramos cómo la IA también puede inhibir la condición humana y abogamos por un diálogo profundo entre los investigadores basados en la tecnología y los de la humanidad para mejorar la comprensión de la ICH desde diversas perspectivas.
Yang et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.