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La sepsis es una prioridad de salud global, sin embargo, no se han identificado terapias dirigidas al huésped efectivas fuera del contexto de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). La linfopenia ocurre en hasta el ~52% de los pacientes con sepsis y se asocia con una mayor mortalidad tanto a 30 como a 100 días. En COVID-19, la presencia de linfopenia se correlaciona con la admisión en la unidad de cuidados intensivos, síndrome de dificultad respiratoria aguda y muerte. Los mecanismos que subyacen a la sepsis linfopénica siguen siendo desconocidos y, aunque se han implicado altas tasas de apoptosis de linfocitos, las contribuciones relativas del tráfico celular a los tejidos inflamados y la reducción en la linfopoyesis requieren investigación. Una mayor delimitación de estos mecanismos subyacentes tiene el potencial de abrir nuevas oportunidades para el desarrollo de terapias dirigidas al huésped en la sepsis linfopénica. Estas pueden incluir citoquinas recombinantes (por ejemplo, interleucina-7), anticuerpos monoclonales (por ejemplo, anti-interleucina-1, anti-proteína de muerte celular programada 1) y ARN pequeño interferente (por ejemplo, dirigido a la interleucina-10, factor de crecimiento transformante beta). Aplicar las herramientas de vanguardia de la medicina celular y genómica traslacional para comprender la linfopenia en el contexto de infecciones críticas tiene el potencial de reducir significativamente la carga global excesiva de la sepsis.
Finfer et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.