La carga absoluta global de la enfermedad cardíaca hipertensiva ha aumentado significativamente de 1990 a 2019, con desigualdades persistentes que afectan desproporcionadamente a las áreas subdesarrolladas.
OBJETIVOS: Evaluar la carga global y las desigualdades en salud de la Enfermedad Cardíaca Hipertensiva (ECH) durante el periodo de 1990 a 2019. MÉTODOS: Análisis secundario del estudio de la Carga Global de la Enfermedad (CGE) en 2019, enfocándose en la carga de enfermedades, lesiones y factores de riesgo a nivel mundial. Los datos de Años de Vida Ajustados por Discapacidad (AVAD) relacionados con la ECH se extraen de la CGE 2019. Se calcula el Índice de Pendiente de Desigualdad (IPD) y el Índice de Concentración para evaluar las desigualdades en salud entre regiones y países. RESULTADOS: Los AVAD totales para ECH alcanzaron 21.51 millones, demostrando un aumento sustancial del 54.25% en comparación con las cifras registradas en 1990, mientras que las tasas de AVAD ajustadas por edad por 100,000 habitantes para ECH en 2019 mostraron un notable descenso a 268.19 (IC 95% 204.57, 298.07), reflejando una disminución significativa del 26.4% en comparación con las tasas observadas en 1990. La tasa de AVAD de la enfermedad cardíaca hipertensiva aumenta con la edad. Los países con un índice de desarrollo sostenible moderado representaron el 38.72% de la carga global de ECH en términos de AVAD. Las tasas de AVAD ajustadas por edad más altas (por 100,000) se concentran predominantemente en áreas subdesarrolladas. En 1990 y 2019, el IPD (por 100,000 habitantes) para los AVAD fue de -121.6398 (IC 95% -187.3729 a -55.90684) y -1.592634 (IC 95% -53.11027 a 49.925) respectivamente. La disminución significativa sugiere una reducción en la desigualdad de la carga ajustada por edad de la ECH entre países de altos ingresos y de bajos ingresos durante este periodo. CONCLUSIÓN: La prevalencia desigual de la ECH en diferentes poblaciones puede obstaculizar el logro del objetivo de "salud para todos". Se han observado desigualdades persistentes en la ECH a nivel global en los últimos treinta años. Es crucial priorizar esfuerzos para reducir las desigualdades en salud evitables asociadas con la enfermedad cardíaca relacionada con la hipertensión, particularmente en países de bajos y medianos ingresos.
Lu et al. (Sat,) estudiaron esta cuestión.