Con el creciente uso de mecanismos deliberativos para la participación ciudadana, las iniciativas destinadas a institucionalizar la democracia deliberativa han ganado impulso en los últimos años. Bélgica se encuentra entre los primeros países europeos en experimentar con mini-públicos deliberativos permanentes (DMPs), mejor conocidos como asambleas de ciudadanos. A medida que estos mecanismos son ampliamente vistos como un complemento a la democracia representativa establecida, surge una pregunta fundamental sobre cómo estas asambleas influyen y cambian las relaciones de poder en el proceso de toma de decisiones políticas. Con este fin, el siguiente artículo analiza el poder en tres niveles – macro, meso y micro – en el contexto del Diálogo Ciudadano Permanente en Bélgica Oriental, uno de los casos más relevantes de deliberación ciudadana institucionalizada en todo el mundo hasta la fecha. El análisis también considera la dimensión espacial del poder, trazando cómo partes del proceso de formulación de políticas han pasado de la toma de decisiones cerrada a la participación invitada, y en algunos casos a la influencia reclamada por los ciudadanos.
Gebauer et al. (Tue,) estudiaron esta cuestión.