Este trabajo presenta una perspectiva orientada al control de la gobernanza de la IA, formalizando la separación entre la generación de propuestas y la autoridad de ejecución en sistemas autónomos. Identifica dos límites de gobernanza estructuralmente distintos: (1) el espacio de estado admisible, que restringe el espacio de propuestas que se pueden generar, y (2) el límite de compromiso, donde la autoridad de ejecución se evalúa y se hace cumplir de manera determinista. Los mecanismos de gobernanza existentes operan predominantemente en el límite de compromiso, resultando en modelos de control reactivos que filtran resultados sin restringir la capacidad generativa aguas arriba. El artículo introduce el Principio de Gobernanza de Doble Límite, afirmando que la gobernanza es completa solo cuando ambos límites están restringidos, asegurando que la autoridad da forma no solo a lo que se ejecuta, sino también a lo que es estructuralmente posible dentro del sistema. Este marco posiciona la gobernanza como una propiedad intrínseca de la arquitectura del sistema en lugar de una capa externa de aplicación de políticas.
Rubio Albacete (Mié,) estudió esta cuestión.