La planificación de seguridad reciente del gobierno destaca la necesidad de que los servicios públicos consideren la preparación para interrupciones nacionales importantes. Las evidencias de zonas de conflicto y las lecciones de la pandemia de coronavirus 2019 (COVID-19) sugieren que las personas autistas pueden verse afectadas de manera desproporcionada cuando se interrumpen las rutinas, los servicios y los sistemas de comunicación. Basándose en evidencia publicada y en las observaciones del autor en Ucrania, el artículo describe enfoques prácticos para reducir el daño y apoyar el bienestar. Las áreas clave incluyen comunicación y entornos accesibles, continuidad de atención sanitaria y medicamentos, apoyo a familias y cuidadores, y participación de enfermeras de discapacidad de aprendizaje y salud mental en la planificación local de preparación. La preparación debería extenderse más allá de la gestión de víctimas a la prevención y accesibilidad. Asegurar que las personas autistas estén incluidas en la planificación de emergencias ayudará a reducir el sufrimiento, mejorar la seguridad y apoyar una atención equitativa durante cualquier futura emergencia nacional.
Mark Gray (Jue,) estudió esta cuestión.