No se entiende a Garcilaso sin Gargano, y viceversa. Buena prueba de ello es el libro objeto de la presente reseña: un compendio de estudios fedatario de toda una carrera académica que ha tenido al poeta toledano en el centro de una reflexión sostenida a lo largo de los años, rigurosa, paciente, sabia y, sobre todo, fructífera para la generación de nuevo conocimiento y necesaria para ventear el debate crítico.Con aprendido canto. Tradiciones poéticas y perspectivas ideológicas en el cancionero amoroso de Garcilaso de la Vega es el resultado orgánico, coherente y vivo de esa trayectoria garcilasiana—o garganiana—a la que el eminente hispanista consagró casi medio siglo. Podría pensarse a priori que el volumen consiste en una recopilación de trabajos al uso, pero nada más alejado de la realidad. Aunque emana, necesariamente, de las incontables publicaciones que Antonio Gargano dedicó a Garcilaso—con hitos fundamentales como su Fonti, miti, topoi. Cinque studi su Garcilaso (1988)—, el libro nace de una “reelaboración radical de los escritos aparecidos en precedentes ocasiones” (13). Tanto es así que a los 16 estudios previamente publicados se unen ahora tres artículos inéditos (capítulos 1, 11 y 15) que tienen un valor particular para enmarcar y encauzar los trabajos previos en un todo sistemático que funciona con una lógica discursiva inquebrantable.La monografía se estructura en dos bloques de extensión dispar: una primera parte rotulada como “O per antiche, o per moderne carte”, de en torno a cien páginas, y una segunda bajo el título de Lecturas para un cancionero amoroso, que se extiende casi quinientas páginas.El bloque inicial se articula, a su vez, en cinco capítulos, que comienzan con un análisis de carácter introductorio sobre los factores que permiten entender la inflexión operada en el sistema literario de mediados del siglo XVI y cómo Garcilaso crea un sistema poético absolutamente nuevo que rompe con la tradición imperante. Le sigue, como línea de continuación, un análisis de la Epístola a la duquesa de Soma sustentado sobre dos claves interpretativas—la estética y la ética—que dialogan solidariamente entre sí. A juicio de Gargano, esta composición dirigida a Boscán supone una suerte de poética garcilasiana a la vez que se erige en una declaración manifiesta de su ideario discursivo, sustentado sobre la incipiente figura del hombre letrado que suma a la destreza con las armas la competencia manifiesta en el ámbito de las letras, en consonancia con los valores éticos y estéticos que se concentran en la noción de sprezzatura.Aunque la moderna y revolucionaria concepción del individuo que escribe asoma ya en algunas de sus poesías tempranas, lo cierto es que el vanguardismo de Garcilaso tiene un punto de inflexión durante los breves pero intensísimos años que vivió en Nápoles (1532-1536). Así lo detalla el estudioso en las indagaciones que dedica, dentro del capítulo tercero de este primer bloque, al sentido de la imitatio y a todo lo que la ciudad partenopea—con su fusión de humanismo latino y clasicismo vulgar—supuso para el Garcilaso que apuntaba ya hacia un notable horizonte de madurez intelectual. Todo ello cristalizaría en el soneto XXIV, entendido por Gargano como una suerte de ars poetica o “composición programática” (65) de esa insólita poesía de la que emanará, asimismo, una nueva lengua lírica, como se detalla en el capítulo siguiente. Se cierra esta primera sección mencionando las características del particular cancionero amoroso de Garcilaso, entendiendo tal recopilación como una colectánea del conjunto de la obra poética del autor, la cual debe analizarse de acuerdo con los patrones ideológicos y literarios que permiten entender cada pieza en su específica individualidad, pero también dentro de un conjunto coherente en su evolución.Gargano, en estos primeros cinco capítulos iniciales, explica con brillantez y claridad meridiana los engranajes de la experimentación garcilasiana y adelanta los patrones ideológicos y literarios que cristalizan en su corpus poético. El centenar de páginas que constituye esta parte introductoria constituiría ya de por sí una monografía perfecta para el asedio a Garcilaso de la Vega y su tiempo. Pero dentro de este volumen, sirve para echar los cimientos metodológicos, conceptuales y críticos que permiten abordar el análisis integral y transversal de la poesía garcilasiana, lo que Gargano denomina como Lecturas para un cancionero amoroso (133–645).Tales lecturas se estructuran en cuatro bloques perfectamente equilibrados —cinco capítulos el primero, tres los restantes—y rotulados por el distinguido garcilasista como El mito de la pasión sensual, Del error al arrepentimiento, Contrapuntos amorosos en tres géneros clásicos y Luto y poesía.El primer bloque—El mito de la pasión sensual—parte de una concepción del amor, al modo aristotélico, como vehemencia perturbadora de los instintos sensibles, lo que se traduce en una compulsiva obsesión por la imagen ideal de la amada interiorizada por el amante, en consonancia con las teorías filográficas y médicas de los saberes epocales, como se comprueba en el atento análisis de los sonetos VIII, XXIII, V y XXXVII, además de la Canción IV.Los poemas sustentadores de esta visión inicial del yo poético son la antesala de un proceso que va “del error al arrepentimiento”, lo que supone que el sujeto lírico se percata de su equívoco y se afana por enmendar los yerros cometidos. Así queda constatado en las explicaciones de los sonetos VI, XXXIV y XXII, además de la Égloga II, donde se coligen intentos de vencer esa pasión, ya sea sucumbiendo o sustituyéndola por otros afectos, ya sea mediante su sanación mágica o derivándola hacia la senda de la vida conyugal.La pasión y el arrepentimiento son la antesala de los “contrapuntos amorosos en tres géneros clásicos”, atalaya conceptual desde la que se estudian la Epístola a Boscán—en clave de solución amistosa—, la Elegía II—como opción de vida matrimonial—y la Ode ad florem Gnidi—en tanto que manifestación de unos apetitos y deseos que pueden ser eventualmene colmados.Finalmente, se cierra el libro con “luto y poesía”, sintagma que refleja cómo la tópica muerte de la mujer amada y el consiguiente duelo del sujeto enamorado constituyen la clave de bóveda de la lírica moderna, en pugna, precisamente, con todo lo que conlleva la inevitable destrucción del día a día extraliterario. En palabras del maestro: el remedio exclusivo “contra el mal de la vida” (548). Para ilustrar esta faceta última de la escritura garcilasiana analiza el filólogo italiano una selección de sonetos (V, VI, VIII, XI, XXII, XXV, XXXIII, XXXIV y XXXVII), así como la Canción IV y los géneros neoclásicos ensayados por el toledano (Elegía II, Oda, Epístola y las Églogas I-III).Como se comprueba una y otra vez a lo largo de la densa y enriquecedora lectura, el texto siempre es el centro y el impulso primero de la interpretación; pero esta no se circunscribe únicamente a la composición que genera la exégesis crítica, pues Gargano conjuga el estudio de las forma y los contenidos con una constante atención a las fuentes clásicas y coetáneas, así como a los componentes culturales e ideológicos del contexto histórico. De ese modo, se construye una telaraña de sentidos que permite atrapar los vuelos poéticos del poeta toledano, para observarlos en su precisión microscópica y singular. Pero a la vez, se facilita con ello que el lector pueda alejar su mirada y ver todo lo que rodea al poema, el cual gravita iluminado en el centro de la mirada comprensiva de quienes leemos a través de los ojos de Gargano.Verdaderamente, este método de investigación está al alcance de muy pocos: los sabios maestros que se han consagrado al estudio con una disciplina y rigor sin igual: aquellos que son capaces, como explica Gargano, de hacer una lectura transversal. Este desciframiento “in verticale” (55–56) logra aglutinar y adherir todos los matices del diálogo deliberado que Garcilaso entabla con los autores previos y coetáneos, lo que convierte a sus textos no solo en literatura explícita, sino también en una implícita historia de la literatura in fieri; para lo que es necesario deslindar las voces y los ecos que subyacen bajo cada verso, palabra o sonido, como única vía para desentrañar el sentido último de la red de intertextualidades que enriquecen la poesía de Garcilaso.Conforme a ello, la consistencia de la metodología de análisis desarrollada por el maestro Gargano ilumina las conexiones existentes entre los cambios poéticos y los ideológicos, prestando siempre atención tanto a las fuentes escritas como al contexto histórico y usando siempre la brújula de la filología más excelsa para evitar perderse en un marasmo de impresionismos o excesos interpretativos.Se trata, en definitiva, de un libro imprescindible para entender a Garcilaso y al garcilasismo, que forma parte ad nativitatem del canon de la bibliografía crítica sobre el poeta toledano. Pero es algo más que eso, pues también supone el testimonio de una pasión por el estudio y el magisterio que trasciende la dimensión académica y se aloja indeleble en la memoria de quienes tuvimos la suerte de dialogar con Antonio Gargano, ya que ahora podemos continuar haciéndolo merced a estas páginas, colmadas de sabiduría y sugerencias, que tan generosamente nos legó.
Ignacio García Aguilar (Sun,) studied this question.