Aunque es una práctica antigua, el uso del origami en la educación es relativamente reciente. Los estudios han mostrado que los pliegues en el origami pueden transmitir claramente algunos contenidos matemáticos, ayudando con el desarrollo lógico, creativo, imaginativo y espacial. El proceso de plegar papel requiere coordinación motora fina, promoviendo la mejora de la destreza manual y la precisión en los movimientos, y cuando se realiza en grupos, fomenta la socialización, promoviendo el intercambio de ideas y el trabajo en equipo. La actividad se llevó a cabo en dos escuelas primarias en Laranjeiras do Sul (PR), en el segundo semestre de 2024. La propuesta involucró la aplicación de pliegues simples, como animales y personajes de dibujos animados, permitiendo la manipulación de formas bidimensionales y su transformación en tridimensionales. La elección de modelos accesibles aseguró la participación, previniendo la distracción y el desinterés, permitiendo a los estudiantes seguir secuencias lógicas y organizar el razonamiento espacial. El origami permitió mejorar la creatividad, el desarrollo cognitivo y emocional, haciendo que el aprendizaje sea dinámico e interactivo, incluso desde una perspectiva lúdica. Este objeto de aprendizaje puede ser una alternativa interesante para conectar las matemáticas con la vida cotidiana de una manera atractiva y significativa.
Monkolski et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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