Resumen Este artículo introduce el concepto de la utilización de las emociones como arma para analizar cómo se cultivan estratégicamente las respuestas emocionales durante las instancias de cautiverio político internacional. Usando el caso de la detención en Irán del diplomático sueco de la UE Johan Floderus en 2022, explora cómo los Estados manipulan emociones colectivas – como el miedo, la indignación y el orgullo – para perseguir objetivos políticos, ideológicos o diplomáticos. A partir de la teoría de las emociones intergrupales (IET), se argumenta que las emociones no son meros subproductos de la crisis, sino herramientas deliberadas de la estrategia emocional del Estado, que moldean las reacciones públicas, presionan a los gobiernos extranjeros y refuerzan la legitimidad interna. Así, el cautiverio político se convierte en más que coerción o negociación. Se transforma en una arena simbólica donde las narrativas emocionales incrementan las tensiones, movilizan la política de identidad y generan apoyo o condena internacional. Al vincular la investigación emocional con la seguridad y la beca en relaciones internacionales, este estudio ofrece un marco novedoso para entender las dimensiones sociopsicológicas del poder del Estado y resalta la volatilidad y el potencial estratégico de las emociones colectivas en la política global.
Simon Koschut (2026) estudió esta cuestión.
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