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El desarrollo de la resistencia bacteriana a los agentes antibacterianos actualmente disponibles es un creciente problema de salud global. De particular preocupación son las infecciones causadas por patógenos Gram-positivos multidrogorresistentes que son responsables de una morbilidad y mortalidad significativa tanto en entornos hospitalarios como comunitarios. Existen varias soluciones posibles al problema de la resistencia bacteriana. El enfoque más común es modificar las clases existentes de agentes antibacterianos para proporcionar nuevos análogos con atributos mejorados. Otras estrategias exitosas son combinar agentes antibacterianos existentes con otros fármacos, así como el desarrollo de procedimientos diagnósticos mejorados que pueden llevar a la identificación rápida del patógeno causante y permitir el uso de agentes antibacterianos con un espectro de actividad más estrecho. Finalmente, y lo más importante, el descubrimiento de nuevas clases de agentes antibacterianos que emplean nuevos mecanismos de acción tiene un considerable potencial. Tales agentes no exhibirían resistencia cruzada con los fármacos antimicrobianos existentes. Esta revisión describe el trabajo que llevó al descubrimiento de linezolid, el primer agente antibacteriano oxazolidinona clínicamente útil.
Barbachyn et al. (Thu,) estudiaron esta pregunta.
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