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El 25 de agosto de 2017, comenzó un aflujo sin precedentes de refugiados rohingya del estado de Rakhine en Myanmar hacia el distrito de Cox's Bazar en Bangladés. La escala y agudeza de esta crisis humanitaria fue sin precedentes y única a nivel mundial, requiriendo una fuerte coordinación de una multitud de actores. Este documento reflexiona sobre la coordinación del sector salud desde agosto de 2017 hasta octubre de 2019, centrándose en los logros seleccionados y los desafíos persistentes del grupo asesor estratégico del sector salud (HSSAG), y en los grupos de trabajo del sector salud, incluyendo epidemiología y manejo de casos, salud sexual y reproductiva, salud comunitaria, salud mental y apoyo psicosocial, y preparación para emergencias. En los primeros días de la respuesta, se establecieron estándares mínimos de servicio para la atención primaria de salud, un paso inicial fundamental que permitió la estandarización de servicios basados en necesidades críticas. De manera similar, el establecimiento de estándares para el alcance de la salud comunitaria fue la columna vertebral para capitalizar esta importante fuerza laboral en salud. Se adoptaron enfoques novedosos para respuestas a enfermedades infecciosas por diarrea acuosa aguda y varicela, aprovechando colaboraciones intersectoriales. Los servicios de salud sexual y reproductiva fueron priorizados desde el inicio de la crisis y se registraron mejoras en la asistencia a partos con personal calificado, servicios de violencia de género, atención del aborto y planificación familiar. La provisión de servicios de salud mental se fortaleció a través de enfoques basados en la comunidad aunque la integración de programas de salud mental en la atención primaria de salud ha estado limitada por la disponibilidad de psiquiatras especialistas. Un liderazgo fuerte, colaborativo y legítimo por parte del grupo asesor estratégico del sector salud, aprovechando las colaboraciones intersectoriales y la experiencia técnica de los diferentes grupos de trabajo técnico, fue crítico en la respuesta y demostró ser efectivo, a pesar de los desafíos restantes por abordar. Las reducciones anticipadas en la financiación a medida que la crisis avanza hacia un estado prolongado amenazan los logros del sector salud en la provisión de servicios de salud a los refugiados rohingya.
Jeffries et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.