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Las enfermedades crónicas no transmisibles (ENT) son las principales causas de ausencia laboral, discapacidad y mortalidad en todo el mundo. La mayoría de estas enfermedades están asociadas con inflamación de bajo grado. Aquí, hipotetizamos que los estresores (definidos como alteraciones de la homeostasis) pueden inducir inflamación de bajo grado al aumentar la disponibilidad de agua, sodio y sustancias ricas en energía para satisfacer la demanda metabólica incrementada inducida por el estresor. Una forma de desencadenar inflamación de bajo grado es aumentando la permeabilidad de la barrera intestinal mediante la activación de varios componentes del sistema de estrés. Aunque beneficioso para satisfacer las demandas necesarias durante el estrés, el aumento de la permeabilidad de la barrera intestinal también eleva la posibilidad de la translocación de bacterias y sus toxinas a través del lumen intestinal hacia la circulación sanguínea. En combinación con factores del estilo de vida moderno, el aumento en la translocación de bacterias/toxinas bacterianas que surge de una pared intestinal más permeable causa un estado inflamatorio de bajo grado. Apoyamos esta hipótesis con numerosos estudios que encuentran asociaciones con ENT y marcadores de endotoxemia, sugiriendo que este proceso desempeña un papel fundamental y quizás incluso causal en el desarrollo de inflamación de bajo grado y sus enfermedades relacionadas.
Punder et al. (Fri,) estudiaron esta cuestión.
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