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En los modelos dinámicos de asignación de energía, la energía asimilada se asigna a la reproducción, el crecimiento somático, el mantenimiento o el almacenamiento, y el patrón de asignación puede cambiar con la edad. El resultado evolutivo esperado es un patrón de asignación óptimo, pero esto depende del entorno experimentado durante el proceso evolutivo y de los costos y beneficios de aptitud incurridos al asignar recursos de diferentes maneras. Aquí revisamos tratamientos existentes que abarcan algunas de las posibilidades en relación con entornos constantes o variables y su previsibilidad o imprevisibilidad, y las formas en que las tasas de producción y las tasas de mortalidad dependen del tamaño y la composición corporal y la edad, así como del patrón de asignación de energía. La política óptima es asignar recursos donde las presiones de selección son más altas, y la asignación simultánea a varios subsistemas corporales y a la reproducción puede ser óptima si estas presiones son iguales. Esto puede explicar el crecimiento equilibrado comúnmente observado durante la ontogenia. El crecimiento cesa en la madurez en muchos modelos; los factores que favorecen el crecimiento después de la madurez incluyen compensaciones no lineales, longitud variable de la estación y tasas de producción y mortalidad que son funciones tanto crecientes (como decrecientes) del tamaño corporal. Aún no podemos decir si estos son suficientes para explicar los muchos casos conocidos de crecimiento después de la madurez y no se han explorado todos los modelos razonables. También se revisan los factores que favorecen el almacenamiento.
Perrin et al. (Mon,) estudiaron esta cuestión.
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