Este club de revistas evalúa la evidencia reciente sobre el papel del recuento de eosinófilos en sangre (BEC) como biomarcador para guiar la terapia en pacientes con exacerbaciones agudas de EPOC y asma. La revisión se centra en tres estudios con diferentes enfoques metodológicos: un ensayo de corticosteroides dirigido por biomarcadores (B afadhel et al ., 2012), un ensayo de terapia biológica aguda utilizando benralizumab (ABRA, 2025) y un ensayo de terapia biológica a largo plazo utilizando mepolizumab (COPD-HELP, 2025). El estudio de corticosteroides dirigido por biomarcadores demostró una mejora en los síntomas no inferior mientras se reducía la exposición a esteroides, destacando el potencial de personalizar la terapia basada en el BEC. El ensayo ABRA mostró que una sola inyección de benralizumab redujo el fracaso del tratamiento, prolongó el tiempo hasta la exacerbación y mejoró las puntuaciones de síntomas en pacientes con eosinófilos altos. Por el contrario, el ensayo COPD-HELP no encontró un efecto significativo de mepolizumab en la readmisión o mortalidad, a pesar de una reducción sustancial de eosinófilos. Las limitaciones incluyen tamaños de muestra pequeños, poblaciones heterogéneas y dependencia de puntos finales sustitutos en algunos estudios. Estos hallazgos apoyan el uso de la terapia guiada por BEC en entornos agudos, pero sugieren que el tratamiento biológico a largo plazo después de una exacerbación puede no mejorar los resultados duros. La investigación futura debe centrarse en estrategias de medicina de precisión que apunten a exacerbaciones eosinofílicas e identificar subgrupos de pacientes que se benefician más de las intervenciones guiadas por biomarcadores.
Godallage et al. (Mié,) estudiaron esta cuestión.