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En este artículo, los autores presentan un argumento para las futuras direcciones de la formación docente, basado en una reconceptualización de la enseñanza. Los autores argumentan que los formadores de docentes deben prestar atención a los aspectos clínicos de la práctica y experimentar con la mejor manera de ayudar a los novatos a desarrollar una práctica habilidosa. Tomar en serio la práctica clínica requerirá que los formadores de docentes agreguen pedagogías de enactment a un repertorio existente de pedagogías de reflexión e investigación. Para realizar este cambio, los autores sostienen que los formadores de docentes necesitarán deshacer una serie de divisiones históricas que subyacen a la educación de los docentes. Estas incluyen la división curricular entre cursos de fundamentos y métodos, así como la separación entre la universidad y las escuelas. Finalmente, los autores proponen que la formación docente se organice en torno a un conjunto central de prácticas en las que se desarrollan el conocimiento, la habilidad y la identidad profesional en el proceso de aprender a practicar durante la educación profesional.
Grossman et al. (Wed,) estudiaron esta pregunta.