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El daño al ADN es un peligro natural de la vida. Las lesiones más comunes en el ADN son el daño por bases, azúcares y rupturas de cadena sencilla resultantes de la oxidación, alquilación, desaminación e hidrólisis espontánea. Si no se reparan, dichas lesiones pueden fijarse en el genoma como mutaciones permanentes. Así, la evolución ha llevado a la creación de varias vías altamente conservadas y parcialmente redundantes para reparar o mitigar los efectos del daño por bases de ADN. Los mecanismos bioquímicos de estas vías han sido bien caracterizados y el impacto de este trabajo fue recientemente destacado por la selección de Tomas Lindahl, Aziz Sancar y Paul Modrich como los receptores del Premio Nobel de Química 2015 por su trabajo seminal en la definición de las vías de reparación del ADN. Sin embargo, cómo se regulan e interconectan estas vías de reparación aún se está elucidando. Esta revisión se centra en la reparación clásica por escisión de bases y en las vías de incisión de cadenas en eucariotas, considerando tanto a Saccharomyces cerevisiae como a los humanos, y se extiende a algunas preguntas y desafíos importantes que enfrenta el campo de la reparación del daño por bases de ADN.
Bauer et al. (Vier,) estudiaron esta cuestión.
Synapse has enriched 5 closely related papers on similar clinical questions. Consider them for comparative context: