Los puntos clave no están disponibles para este artículo en este momento.
La cuestión de cómo los trabajadores podrían responder a las nuevas tecnologías ha estado presente en muchos debates sobre el tema. No se ha planteado directamente, en parte debido a preocupaciones sobre el determinismo de preguntar sobre los efectos de una tecnología. Un preliminar es dejar de lado estas preocupaciones mostrando que los efectos se pueden identificar sin determinismo. El argumento principal es que las tecnologías se pueden evaluar en seis dimensiones: efectos intencionados o no intencionados; efectos directos e indirectos; grado de reconstitución en el uso; inmanencia; grado de éxito y grado de discontinuidad con el pasado. Estas dimensiones se pueden utilizar para plantear preguntas sobre cualquier tecnología. Tres ilustraciones sugieren cómo se pueden plantear tales preguntas en condiciones concretas. Las tecnologías pueden ser desafiadas para que se consideren alternativas a los sistemas existentes de organización del trabajo.
Edwards et al. (Vie,) estudiaron esta cuestión.